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Jeter se retira tras jugar casi 20 años con los Yankees.
El campocorto Derek Jeter puso fin al último partido de su vida como profesional en el estadio de los Yankees de Nueva York, impulsando la carrera que dejó en el terreno a los Orioles de Baltimore con una victoria 6 a 5, para así cerrar con broche de oro casi 20 años en las Grandes Ligas.
Los Orioles venían de eliminar al equipo de Bronx de cualquier posibilidad de pasar a los Playoff justo el día anterior.
Los Yankees jugarán los tres partidos finales de esta temporada como visitantes ante los Medias Rojas de Boston, donde el pelotero estará presente en al menos uno de ellos.
Jeter, de 40 años de edad, dijo que, primero que todo, "va a extrañar los fans".
El campocorto se retira del béisbol tras acumular cinco títulos de series mundiales, una de ellas como jugador más valioso.
NUEVA YORK -- A veces, cuando el juego o la persona o el momento en un estadio de Grandes Ligas es lo suficientemente grande, la gente en los otros parques le pone atención. El jueves fue uno de esos ejemplos.
Llegó a su final la carrera de Derek Jeter en el Yankee Stadium el jueves, cuando el "Capitán" de los Yankees conectó batazo de oro para que Nueva York derrotara a los Orioles. Dicha culminación no sólo dejó con la boca abierta a los espectadores en el Bronx, sino también a los que veían el partido por televisión en camerinos de Grandes Ligas y en las casas de un sinnúmero de fanáticos por todo el mundo.
A continuación, algunas reacciones de jugadores y managers de Grandes Ligas-desde rivales hasta figuras que no conocen bien a Jeter pero que lo han visto de lejos:
--El bateador designado de los Medias Rojas, el dominicano David Ortiz: "Wow. Ése es él. Perfecto. Le diría a la fanaticada de los Yankees que no van a playoffs, pero eso fue como un juego de playoff ahí cuando terminas ganando. Fue increíble.
"Creo que debería jugar (en el Fenway Park de Boston este fin de semana) y sí lo hará. Aunque sea un turno. Sé que probablemente esté pensando dejarlo todo ahí (el jueves), pero él es un muchacho que sabe muy bien lo que hace. Todo el mundo espera que agote un turno, que juegue".
--El relevista de los Tigres, Joba Chamberlain, compañero de Jeter durante siete temporadas en Nueva York: "Fue un poco surrealista para mí, obviamente jugando toda mi carrera-con la excepción de este año-ahí con él. Hablé con él hace un par de días. En realidad no quería molestarlo cuando pasaba todo esto. Sólo quería darle las gracias por todo lo que hizo para mí.
"Estaba sentado antes del juego y lo pronostiqué. Sabía que haría algo para cambiar el partido y obviamente eso empezó en el primer inning con su doble. Luego al ver ese último inning, verlo ahí…no debió escribirse de otra manera. Uno quiere salir bajo sus propios términos y él lo hizo".
--El jardinero de los Mets, Curtis Granderson, quien jugó con Jeter en los Yankees y estaba en el círculo de espera cuando Jeter dio su hit 3,000 (un cuadrangular) en el 2011: "Él ha tenido algunos momentos mágicos, y lo (del jueves) es uno más para agregar a la lista".
--El manager de los Medias Blancas, Robin Ventura, compañero de Jeter en Nueva York en el 2002 y el 2003: "Es algo grande. No me sorprende. Lo hemos visto muchas veces. Es bueno para él y estoy seguro de que fue un buen momento para los fans y todos".
--El tercera base de los Rangers, el dominicano Adrián Beltré: "Eso fue como lo escribes en los libros. No puedes superar eso".
--El bateador designado de los Tigres, el venezolano Víctor Martínez: "Esto se parece a una película o algo así. Es una locura. Buen día para él".
--El manager de los Rays, Joe Maddon: "¿Por qué no ocurriría así? Qué bien por él. Es un guión bastante bueno de escribir para el final de su carrera".
--El lanzador de los Tigres, Max Scherzer: "Vaya, eso se veía venir cuando empezó el inning. Estábamos en el comedor y veíamos que Jeter bateaba tercero. Dijimos, 'Él va a dejar en el terreno (a Baltimore)'. Lo sabíamos. Entonces decíamos, '¿Qué tan fuertes hubieran sido los abucheos si le hubiesen dado una base por bolas?'".
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El deportista de la semana - Derek Jeter se retira con un final expectacular del Baseball de grandes Ligas




A 42 años de la gesta de Roberto Clemente años de la gesta de Roberto Clemente
Un 30 de septiembre, como hoy, Roberto Clemente pegó el imparable número 3,000 de su carrera.
Por cierto, como ya se sabe, fue el último en su ilustre trayectoria en temporada regular.
Ese día del 1972, Clemente jugaba su partido número 112 de esa temporada en que los Piratas ganaron la División y pasaron a la Serie de Campeonato ante los Rojos de Cincinnati.
Cómo los latinos desbancaron a los afroestadounidenses del béisbol en EE.UU.
El dominicano David Ortíz fue el jugador más valioso en el título de la Serie Mundial que los Medias Rojas de Boston consiguieron en 2013.
Dos venezolanos lideraron el promedio de bateo en el béisbol de las Grandes Ligas de Estados Unidos tras finalizar la fase regular de la temporada y en la víspera de los playoffs que comienzan este jueves.
Un dominicano fue quien más cuadrangulares logró, mientras que un mexicano fue el que más carreras impulsó.
La tendencia fue similar entre los lanzadores, en las que hubo presencia destacada de dos dominicanos en victorias y salvados y un venezolano en efectividad.
La presencia de José Altuve, Víctor Martínez, Nelson Cruz, Adrián González, Jhonny Cueto, Fernando Rodney y Félix Hernández en las categorías mencionadas arriba contrasta con la relativa ausencia de jugadores afroamericanos en las estadísticas.
La solitaria excepción fue Dee Gordon, líder en bases robadas y en triples conseguidos.

El dominicano David Ortíz fue el jugador más valioso en el título de la Serie Mundial que los Medias Rojas de Boston consiguieron en 2013.

El venezolano José Altuve fue el líder de bateo de las Grandes Ligas al promediar .341 y conseguir 225 imparables.
El auge en número e influencia en el juego de los peloteros latinoamericanos va directamente proporcional a la drástica reducción en este deporte de beisbolistas negros nacidos en EE.UU. y no de padres latinos.
Cambio de color
"No se puede mencionar a las Grandes Ligas sin referirse a los peloteros latinoamericanos, tanto con el bateo como en el pitcheo".
Esta afirmación de Marino Martínez coincide con la investigación llevada a cabo por Vincent Thomas para la publicación Bleacher Report, "¿Puede el béisbol ganar de vuelta a la comunidad afroamericana?"
Otra época
Cuando Jackie Robinson rompió la barrera de la segregación en 1947, el béisbol de Grandes Ligas comenzó a sufrir un proceso de transformación en el que la figura del jugador negro se hizo cada vez más prominente.
En dos años Robinson fue reconocido como el jugador más valioso de la temporada tras ganar el premio de bateo y su influencia permitió a su equipo, los Dodgers de Brooklyn, llegar seis veces a la Serie Mundial de las Grandes Ligas.

Jackie Robinson fue el primer pelotero afroamericano en jugar en las ligas mayores del béisbol de Estados Unidos en 1947.
Luego aparecieron Willie Mays y Hank Aaron, quienes con su habilidad y poder al bate, respectivamente, se convirtieron en ídolos indiscutidos de la comunidad negra, dejando un legado que tuvo su punto álgido a comienzos de los años ochenta.
En cuatro décadas, los jugadores afroestadounidenses pasaron de no existir a representar más del 18% de los beisbolistas de Grandes Ligas según un estudio hecho por Mark Armour y Dan Levitt para la Sociedad de Investigación del Béisbol de Estados Unidos, SABR por sus siglas en inglés.
En ese mismo período el número de jugadores latinoamericanos también experimentó un crecimiento, pero mucho más lento hasta alcanzar un 11% del total de peloteros.
La situación cambió a partir de 1981, donde se registra un constante descenso de la representación de los peloteros afroamericanos en las Grandes Ligas en favor de los prospectos provenientes de América Latina.
Las academias
El autor del libro "75 astros latinos en Grandes Ligas" y columnista en el Nuevo Herald de Miami, Marino Martínez, explicó que el "salto cualitativo se produjo desde 1960, cuando se eliminó el béisbol profesional en Cuba tras la revolución".

El dominicano Fernando Rodney, líder en salvados, fue uno de los 82 beisbolistas de su país que comenzaron la temporada en Grandes Ligas.
Martínez recuerda que la situación en la isla hizo que otra revolución se produjera en el béisbol estadounidense de la mano de Rafael Ávila, mejor conocido como Ralph.
"Hubo un equipo cubano que formaba parte de la organización profesional en Estados Unidos. Se llamaba el Cuban Sugar Team", comentó Martínez. "Estuvo en las ligas menores en doble A y luego en triple A. Cuando iba a obtener la franquicia de las ligas mayores fue cuando cambió todo en Cuba y se acabó el profesionalismo".
Con las puertas cerradas en Cuba, Ávila fue enviado a República Dominicana por el entonces director general de los Dodgers de Los Ángeles, Al Campani, para firmar jugadores allí, tal vez motivado por el surgimiento de Rod Carew, quien ganó en siete ocasiones el título de bateo entre los años 60 y 70
También hubo un cambio de legislación para reclutar jugadores aficionados en Estados Unidos, que hizo más caro al jugador local y más apetecible el beisbolista latinoamericano.
Los Dodgers establecieron una academia de formación en 1986 en República Dominicana que concentró su esfuerzo en desarrollar el talento natural del jugador a través de técnicas modernas, donde se priorizaban determinadas posiciones.
También ha habido un trabajo dedicado a la adaptación a una nueva cultura y país, incluyendo cursos de inglés.
Este ejemplo ha sido seguido por la totalidad de los equipos de Grandes Ligas en otros países de la región, hasta el punto que en la jornada inaugural de esta temporada hubo 82 peloteros dominicanos y 59 venezolanos de un total de 192.
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Los integrantes del equipo afroamericano de la liga oeste Jackie Robinson, en Chicago, celebran el título conseguido en la Serie Mundial de las Pequeñas Ligas de EE.UU.
En su artículo, Thomas considera que la instauración de las academias trajo un beneficio considerable al béisbol en los países latinoamericanos y del Caribe donde el deporte sigue siendo el número uno.
Dado el éxito de este sistema, las Grandes Ligas lo está implementado en los Estados Unidos para promover el deporte en las comunidades afroamericanas, que ha visto un descenso en la presencia de jugadores en las ligas mayores hasta registrar sólo un 8% en 2012.
Ese mismo año los latinoamericanos representaron un 26,9%
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Dentro y fuera del campo
Thomas enumera una serie de razones que podrían hacer entender la "desaparición" de los peloteros afroamericanos.
El alto precio de los equipos necesarios para practicar el deporte (bate, guante, etc), la falta de becas atractivas en las universidades en favor del baloncesto o fútbol americano, la falta de un ídolo reconocible como en el pasado o, incluso, que el béisbol es aburrido.
Martínez añade que en "Estados Unidos hay muchas opciones. Antes se salía a jugar la pelota, pero ahora quieren jugar fútbol, por ejemplo. La cantidad de muchachos que practican este deporte es impresionante".

Dee Gordon fue el único jugador afroamericano en liderar las estadísticas en dos categorías: bases robadas y triples.
Esta ausencia del jugador afroamericano en el campo también se refleja en la grada.
"En la tribuna la presencia latina es importante. Vas al estadio de los Marlins, al estadio de los Yankees. Tampa es igual", dijo Martínez. "Dominicanos, venezolanos, cubanos... en Estados Unidos se sigue amando el béisbol, con unas 25 mil personas de promedio en los 162 partidos que juega cada equipo al año".
No es coincidencia que en su equipo fue de donde salió el último Jugador Más Valioso afroamericano de la Serie Mundial, Jermaine Dye, en 2005.
Tampoco lo es que en los últimos diez años los dominicanos Manny Ramírez (2004) y David Ortíz (2013), el colombiano Edgar Rentería (2010) y el venezolano Pablo Sandoval (2012) obtuvieron el mismo galardón.









